CRIANDO A DOS

Rabietas gemelares: berrinche sonoro en estéreo

rabietas gemelaresNunca he soportado a los niños que montan rabietas en cualquier lugar u ocasión. Cada vez que veía a uno pensaba «Mis hijos no serán así, voy a educarlos para que eso no suceda» y ahora tengo al dúo dinámico con rabietas gemelares en versión femenina y masculina y me río para no llorar.

Intentas educar con amor, respeto y normas para que eso no ocurra. Y sin embargo, no puedes evitar tener en casa a dos personitas dulces y amorosas, con una personalidad arrolladora  que desatan rabietas trágicas como si se acabara el mundo, que se empacan como burros, que parecen la mismísima versión de la niña del exorcista a dúo cuando no quieren  ponerse los calcetines, o no les gustan los zapatos o el  pantalón que elijo, por no querer sentarse atados en la silla del coche, por la comida que un día gusta y al otro día ya no, por el cochecito, por los arneses, por el juguete que le quitó su hermano/a, porque él o ella les ha pegado…. Así que atención! Todo puede desencadenar en una rabieta cuando menos te lo esperas!

No me faltan ganas de comprar una gran cruz para gritar «Vade retro Satanás» y exorcizar a mis niños cuando parece que un pequeño monstruo se ha apoderado de ellos. Recién empezamos con esta nueva etapa evolutiva que generalmente se extiende de los 2 a los 4 años, pero con la salvedad de que en  el caso de los mellizos y gemelos, según explica la psicóloga Coks Feenstra en su libro “El gran libro de los gemelos” se extiende más en el tiempo debido a la convivencia diaria y la necesidad de afianzar su personalidad. Así que tenemos estrés garantizado para peques y adultos.

 

Qué genera las temidas rabietas

Múltiples factores provocan rabietas tales como el cansancio, el hambre, la hiperestimulación, impotencia ante la imposibilidad de expresarse y hacerse entender o llamar la atención. En el caso de los mellizos o gemelos, la imitación también es un factor que potencia los berrinches y pataletas. ¡Bingo!

Saber el origen de las rabietas  nos ayudará a afrontarlas mejor y nos permitirá reconocer los síntomas para prevenir, evitar o saber  el próximo episodio.

Como si se tratara de una lucha para saber quién es el más fuerte, ahí están ellos, demostrando que son mucho más flexibles y pueden gritar y patalear con la misma intensidad con que pueden echarse a reír una vez que se les pasa la frustración y la bronca. Nosotros por el contrario, quedaremos chafados en un rincón y con un mal de cuerpo que no se nos quita y sintiéndonos a veces culpables tras un grito histérico cuando ya no sabemos qué hacer.

Mal que nos pesen, las rabietas son necesarias para  desarrollar la identidad de los niños y a hacer frente al estrés (el propio y sobretodo el nuestro!!!) Desde el momento en el que los niños toman conciencia de que pueden elegir, se abre ante ellos un nuevo universo en el que pueden revelarse y ejercen ese derecho cuando algo no les gusta o no se les pone un límite. Y nos pondrán al límite en muchísimas situaciones.

Que ellos tengan estos episodios es normal y  esperable (habla mi lado profesional y no mi lado maternal!) pero tú te verás ante una encrucijada, porque nunca has imaginado que un ser tan pequeño pudiera sacarte de quicio tan fácilmente y ponerte a prueba a cada paso que das. Recuerda que tú eres el adulto de esta historia, así que tendrás que armarte de valor para afrontarlas y enseñarle a tus pequeños retoños a calmarse y  encausar su frustración.

 

Algunos «mandamientos» para sobrellevar las rabietas

  • Mantener la calma: fácil decirlo y difícil hacerlo, pero si tú te pones a su altura, dejas de dar ejemplo. Es fundamental y el primer paso para
  • No gritar, no burlarse ni pegar: Los gritos o la agresión física son a veces una salida errónea ante la impotencia y el estrés que generan solo empeorarán la situación y no resolverán el conflicto.
  • No burlarse: esto empeorará la situación y sobretodo, le faltarás el respeto.
  • Distraerlo/s: desviar la atención de la rabieta le permitirá centrarse en otra cosa y calmarse más fácilmente.
  • Dejarles terminar su rabieta: de esta manera descargará la frustración y aprenderá a controlarla.
  • Dialogar: cuando acabe la rabieta es muy importante hablarles para explicarles lo que ha sucedido y que puedan aprender de la experiencia.
  • Flexibilidad: algunas de las rabietas se genera por cosas sin importancia que pueden evitarse siendo flexibles en algunos aspectos que puedan desembocar en rabietas.
  • Dejarles elegir: en ocasiones, las rabietas se generan porque quieren elegir algo diferente de lo que hemos decidido por ellos. Si son cosas sin mayor relevancia, podemos darles la oportunidad de decidir.
  • Atender a las señales: nosotros también debemos aprender de la experiencia para captar las señales que pueden llevar a una rabieta y evitarlas
  • No ceder: si has puesto un límite que no es negociable tienes que mantenerlo, ya que si cedes enviarás un mensaje equivocado.
  • Turnarse: cuando estamos muy estrellados y no podemos controlar la situación, lo mejor es que el papá o la mamá releven al que está agobiado para que el que recoge el testigo esté más fresco para resolver la situación adecuadamente.

Ante las temidas rabietas, una buena opción es ejercitar el yoga o la meditación trascendental, así que respira profundo y lanza un «Ommmmmm» porque  el show recién empieza…. Así que mucha merde!

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10 Comments

  • Mellimama

    Si funcionara lo de la cruz me iría corriendo a una Santería a comprar una gigante! Pero…. aún no hay antídoto, jaja. Lo importante es tener respirar para mantener la calma, contener y enseñar. Parece tan fácil y a veces resulta tan difícil!!! Un beso y muchas gracias Pasky por comentar!

  • Ceci A

    MelliMamá: como siempre, y a pesar de ser mono-mamá, me identifico con lo que cuentas. En este caso tristemente me identifico con la sensación de culpa que sobreviene luego de haber perdido el control…
    Mi hija tiene 1 años y 5 meses y si bien es bastante tranquila ya ha empezado con las rabietas y los caprichos; especialmente tenemos un problema con el tema dormir la siesta! tiene sueño pero no quiere dormir… y ahí entra en juego el «día» con el que me he levantado, algunas veces tengo toda la paciencia del mundo para distraerla e ir llevándola por los caminos de la calma, pero otros días! ayyyyy!!! me saca de quicio, le grito, le digo que no la aguanto más, he llegado a zamarrearla un poco y luego me siento la peor madre del mundo, y esa noche no puedo dormir y me torturo pensando que soy yo quien la pone más nerviosa aún con MIS propios berrinches.
    Como bien decis: lo fundamental es no olvidar que nosotros somos los adultos y por lo tanto quienes tenemos que llevar adelante las negociaciones en paz….
    Gracias Mellimamá por hacernos sentir acompañadas!
    Ceci desde Buenos Aires.

  • Mellimama

    Gracias Ceci por comentar! Estos temas nos afectan a todas tengas 1, 2 o más hijos. La sensación de «mala madre» cuando no aguantamos más y pegamos un grito como jamás pensamos que podíamos pegar nos hace humanas y la posterior culpa nos ayuda a aprender y saber lo que no queremos repetir. Pero es muy difícil! Y no estás sola en este camino! Somos muchas mamás que tenemos las mismas preocupaciones y hablar de ello con seguridad no hará reflexionar y mejorar. Te cuento que ayer que escribí el post, los mellis tuvieron un día estupendo, sin rabietas y a pleno amor. Serán ellos los que han controlado sus rabietas o Mellimamá que reflexionando sobre el tema ha tenido un día más armonioso? Con seguridad será una combinación de ambos, porque para que estalle la guerra se necesitan dos (o tres en este caso!). Conclusión, como decías, dejando de lado MIS berrinches, la cosa funciona mucho mejor. Un abrazo enorme.

  • Baberos Y Claquetas

    ¡Si lo de la cruz funciona dínoslo! Vikingo lleva unos meses con las rabietas, ahora ha cogido la manía de tirarse al suelo, eso sí, despacio para no hacerse daño que el primer día se pegó un coscorrón. Se tumba, llora y nos mira. Suelo abrazarlo y cogerlo en brazos, le ayuda a calmarse, pero si cuando ha pasado vuelve a intentar abrir el cajón prohibido o hacer algo que no debe y le digo nuevamente que no, vueltaaa a empezar. Ciertamente llega a agotar la paciencia de una, yo no soy de gritar y el otro día me sorprendí a mi misma con un ¡Basta! que tuvieron que escucharme al otro lado del planeta. Luego me sentí la peor madre del mundo. Un besazo grande y doble de paciencia.

  • Mellimama

    Ojalá funcionara! jaja pero me temo que no…Yo tampoco pensé que podía gritar tan fuerte! El sentimiento de culpa y de mala madre es positivo (aunque en el momento te sientas fatal) ya que nos enseña aquello que no queremos hacer y a no perder los papeles ante la próxima rabieta. Cuando me ha sucedido, luego de la tormenta, he hablado con ellos de lo sucedido y les he pedido perdón por gritar. También ellos pueden ver que mamá también se equivoca y no quiere tener esas «rabietas» como respuesta a las suyas. Es una etapa dura pero se sobrevive. Un beso enorme Lauar y gracias por comentar.

  • Mamá De Verdad

    Pero cuánta razón tienes en todo lo que dices y con cuanto respeto lo dices. Vi el otro dia el post y me había olvidado leerlo. Estoy totalmente de acuerdo. Madre mia yo creo voy a comprar la cruz pero para darme yo con ella n la cabeza ja ja ja. Mira que cuesta eh contenerse.
    Un besazo guapa

  • Mellimama

    Gracias por comentar, Ana! Cuesta, vaya si cuesta! Ojalá funcionará lo de la cruz! Pero lo de pegarme con ella no lo había pensado! A veces yo también tendría que darme con ella. Mientras tanto, tendremos que comprar kilos de paciencia para aplacar a las fieras. Un besote!

¡Tu comentario me hace muchísima ilusión! Gracias!!!

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